Sueño del 4/5/2008. Como aparece una amiga en circunstancias calientes, le daré el pseudónimo de Cleopatra.
En la primera parte estoy en la casa donde vivía de pequeño (que se parece muy poco a como de verdad era la casa de cuando era pequeño), llueve ligeramente, es noche cerrada y fuera de la casa no hay ninguna luz. Dentro de la casa estamos cinco o seis personas, y podemos sentir la presencia de aquellos que están fuera. No sabemos cuántos son pero sentimos la amenaza, las intenciones agresivas que tienen. De pronto cambia el ambiente y sabemos que se están moviendo por el perímetro de la casa y que desean entrar. Corro al cuarto de mi madre, en el piso de arriba, y me encuentro a Tina que me dice lo inquieta que se siente. Se oye un golpe muy fuerte en una contraventana de un lugar cercano. Me voy a otra habitación y salgo a un balcón que hay, con mucho cuidado y extremadamente atento a cualquier cosa que se mueva. No veo a nadie entre la oscuridad que es como un muro, pero siento que estoy mirando a los ojos de la presencia que hay fuera. Se sienten repudiados por no poder entrar, y están iracundos. Como no veo a nadie me doy la vuelta y entro, me dirijo al cuarto donde está Tina y hablo con ella.
Ahora estoy en una fiesta de disfraces donde están varios amigos míos. Aparece una vieja graciosísima vestida de muchas cosas distintas a la vez, y lloro de risa con lo que dice y hace. En un momento dado me voy al baño y me encuentro a Carmen vestida de sevillana no muy convencida con su disfraz, ya que siente que el disfraz múltiple de la vieja es mucho mejor que el suyo. Le acabo convenciendo de que salga disfrazada así, y cojo de entre un montón de ropa que hay distintos elementos para disfrazarme yo también. Llevo por encima de los pantalones un tanga con la boca de los Rolling Stones y un gorro con forma de cabeza de rana gigante. Muchas risas.
Estoy en el colegio, que está cambiadísimo. Es de día. Las paredes ahora son de cristal, y todo tiene un diseño entre vanguardista y formal. Me sorprende encontrar una barra enorme de bar en el comedor. Ahora el colegio está en mitad de la ciudad. Hablo con los que fueron mis profesores, y conozco al nuevo profesor de lengua. Me cuentan que han despedido a don Ignacio por agresividad contra un alumno, cosa que me produce mucha risa. Salgo fuera y me encuentro con Jorge Tamames, y al entrar de nuevo veo a Pocho, que se ha cortado mucho el pelo.
Recorro el exterior de la guarida de un mafioso, es prácticamente de noche, y voy con otras tres personas. Todo tiene un aspecto muy tecnológico. Hay un pasillo que comienza en el exterior y que acaba en una puerta a la guarida, y creemos que está lleno de minas anti-persona por lo que voy lanzando piedras a varios metros por delante nuestro, pero nada ocurre. Irrumpimos en la base. De pronto, tanto los que están dentro como los que iban conmigo empiezan a liarse unos con otros y a revolcarse por el suelo. Yo flipo. Veo a mi amiga Cleopatra liándose con una chica, ambas medio desnudas. Reparo en que todas las mujeres de la lujuriosa escena tienen las tetas enormes, y muchas las llevan al aire. Accedo a varios pechos exuberantes, pero me mantengo alejado de más contacto con esa gente. De las mujeres que hay muchas arrancan a bailar, un baile dedicado o relacionado con sus pechos.
Se produce un último cambio. Voy en un avión con cuatro chicos y cuatro chicas con síndrome de down. Soy una mujer de unos treinta años más o menos. Nos tiran del avión a todos los pasajeros, arrojándonos con paracaídas al exterior en pleno vuelo. Caemos sanos y salvos en mitad de la nieve, hace mucho frío y no para de nevar. Todo lo que se ve es blanco, excepto el cielo que está muy oscuro. Andamos siguiendo la dirección por donde se fue el avión, y cuando damos con él resulta que es la casa de la primera parte del sueño y queremos entrar. Ahora nosotros somos los que estamos fuera y somos la amenaza. Soy un chaval de pelo corto y negro. Entramos en la casa y arrasamos con todo, aunque casi no veo lo que sucede.
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"Accedo a varios pechos exhuberantes", tremendo, jajaja...
ResponderEliminarNo esperaba aparecer en tu suenho! Me ha hecho gracia lo de tu primera casa. La recuerdo vagamente, y a Tina dando vueltas mientras haciamos el cafre. Tu padre tenia un Toyota, no? Cuando teniamos 4, 5, 6, anhos o asi...
Esta bien este blog que te has montado eh! Me meto dentro de la narracion y hasta me olvido de que estoy en India, se agradece mucho.
Un abrazo.